jueves, 20 de agosto de 2015

BUENOS

Cuando pequeño, tus padres de instruyen sobre el mágico arte del trato femenino. Te intentan formar de tal manera que, en la medida de lo posible, resultes ser una pieza que encaje dentro de lo que ellos consideran es el manual del relacionamiento entre damas y varones. Aprendes lo que debes hacer, lo que hay que evitar decir y te empapas de detalles que, a vista de tus progenitores, te dejarán como un caballero ante la mirada de cualquier princesa. Poco saben que lo único que hacen es condenarte a la soltería.

Hoy las mujeres no te quieren educado, no te prefieren amable, no te buscan por ser bueno. Todo lo contrario, no importa cuánto brille la aureola que puedas llevar levitando sobre la cabeza, ellas quieren siempre ser maltratadas por el tridente de fuego de cualquier otro; como si el dolor fuese una extensión más intensa de aquel amor que soñaron cuando eran pequeñas. Saben cuál es el camino seguro hacia la casa de la abuelita, pero también saben que por ahí no encontrarán al lobo feroz, así que optan por enrumbarse sobre el sendero más turbio.

El peligro a terminar con el corazón destrozado ha resultado ser el atractivo principal que una chica busca. La seguridad que brinda un hombre bueno está bien, pero para aquel que será el eterno amigo; ese que en el diccionario que maneja con sus amigas aparece como “aquel con el que puedo hasta dormir sin que pase nada”. El camino limpio de dudas no atrae; ellas quieren intentar domar al indomable, sienten que pueden cambiarlo; saben que dolerá pero lo asumen como parte del proceso. Y es que el dolor hoy no significa que el amor fue mal escogido, sino que ha sido tan bien escogido que hasta parece que te podría matar su maltrato.

Y por el otro lado va el bueno, el educado, el que no tiene antecedentes penales en el sistema amoroso. Este ve el rechazo como un pan de cada día, se ha acostumbrado a perder ante los malos, ante las opciones erradas. No conforme con eso, ve su existencia peligrar al tener que pelear contra otros especímenes; el billetón y el adonis. El primero puede comprar el mundo, el segundo puede cargarlo.

Así, el bueno se debate entre mantenerse firme en su camino, defendiendo su postura, o integrar alguno de los otros bandos. Después de todo, si no hace algo al respecto, el constante rebote solo va a acabar por lograr la extinción de su especie. Tienen razón las mujeres cuando luego de un desamor le reclaman al mundo la existencia de pocos hombres buenos; el problema es que ellas mismas los van extinguiendo. Y es que, no importa qué tan manchada pueda estar la reputación de un adonis (o un billetón), siempre hay una dispuesta a elegirlo sobre uno que no presenta mayor riesgo. Después de todo, para ellas es aburrido no sufrir, se siente como si no hubiese amor.

No soy bueno, no soy malo, no soy billetón ni soy adonis; en verdad no sé qué soy. Los años me moldearon para aprender a sobrevivir, manteniendo un esqueleto de lo que en algún momento puramente fui. Muté en pro de mi supervivencia, variando preferencias y comportamientos, pero siempre siendo yo. Hoy tengo el terreno más analizado y sé por dónde va lo que quiere la gente. Me incomodo ante la preferencia global femenina y siento nostalgia por aquellos años (que no conocí) en los que un poema y una flor del parque cumplían con lo que cumple hoy una botella de whisky, un reggaetón bien pegado y una inagotable necesidad de pasarla mal para sentir que el amor es más especial.

8 comentarios:

Unknown dijo...

Sigue siendo lo que eres

Anónimo dijo...

Concuerdo con tus palabras..no te conozco personalmente, pero tienes algo que me encanta de ti desde el primer momento que te vi en televisión.Sigue adelante con tus proyectos de vida y no dejes de escribir!!

Andrea dijo...

Estimado:
Si con tu presencia uno se encanta, con tu palabras se enamora. Hay una respuesta para esto y es que se han perdido los valores, o mejor dicho han cambiado. Tengo la esperanza que en algun momento nos demos cuenta y volvamos a pensar que lo que tu crees sea lo normal!
Te deseo lo mejor! y sigue tal cual eres.

Unknown dijo...

Hoy en día son pocas las familias q enseñan los valores .y a sus hijos los varones sobre como tratar a una dama .pero es bello y correcto tu forma de pensar. Besos

gilda rocio dijo...

Lei por ahi,cuidate de los que saben escribir,pues tienen el poder de enamorarte sin siquiera tocarte .como te comentan es cierto los valores se estan perdiendo pero tu sigue siendo el mismo ya llegar
a la persona especial para ti. Besos

stefanie dijo...

NO HAY MÁS VERDAD QUE ESTA. APRENDAMOOOOS.

Cintia Yesenia dijo...

Es cierto que las mujeres en la actualidad no buscamos el estereotipo de "hombre perfecto", pero considero que tu opinión es muy generalizada. No todas las chicas queremos un adonis, un billetón o alguien que nos haga sufrir (todo eso me sonó un tanto dramático). Es cierto que la mayoría de mujeres que vemos por TV, que son nuestros más cercanos referentes quizá piensen así, pero ver más allá de las pantallas es muy difícil, y ver más allá de lo común es más difícil todavía. Tú dices que cada vez hay menos hombres caballerosos o amables porque eso los condena a estar siempre solos; pero considero que esa visión tiene una gran carga masculina; porque quizá como mujer pueda opinar lo mismo pero desde el otro ángulo “Cada vez hay menos mujeres tranquilas, amables o sencillas porque si son así quizá se queden solas, ya que ahora los hombres buscan chicas con las cuales tener aventuras o solo salidas casuales” (frase que no comparto). El punto es que ni el hombre ni la mujer tienen la culpa directamente; ni la mujer mala extingue al hombre bueno, ni el hombre malo extingue a la mujer buena, si quisiéramos averiguarlo tendríamos que indagar quien inició este círculo vicioso, y eso es bastante complicado. Los que decidimos no ser “comunes y corrientes”, y queremos salir del molde que en la actualidad existe, debemos saber que aún existen los hombres buenos y caballeros, y que aun existimos las mujeres buenas y sencillas, solo que somos como un “libro”, eso lo leí alguna vez y siempre me causó admiración por la realidad que comprende. Somos como un libro que aparenta ser aburrido porque su portada no es llamativa, ya que existen otros libros que venden más por su carátula, además la gente prefiere comprar los libros que están de moda y eso es bastante cierto; pero es bueno saber que siempre hay un libro que está en una esquina, que quizá no lo vez, pero cuando lo abres, empiezas a leerlo y a conocerlo, puedes darte cuenta que no es lo que pensabas; que cada una de sus páginas está llena de diversión y de hermosas historias, pero que muchos nunca conocerán, porque es esa clase de libros que la gente no suele leer, es un libro muy difícil de encontrar, pues no está a la vista de todos. Siempre hay que intentar ver un poco más allá de lo que tenemos al frente, no siempre las primeras opciones o las más llamativas son las mejores, ni todas las personas somos como la “mayoría”; hay que darse el tiempo necesario para leer un buen libro y para comprender la complejidad de sus páginas. ¡Esos son los mejores!. Otra cosa; no vale la pena intentar ser bueno o malo, ni formar parte de un bando; siempre es mejor seguir siendo uno mismo, mantener nuestra esencia, sin temor a no encajar. No busquemos ser lo que la gente quiere, porque el mundo es cambiante, y mañana lo que la gente quiere será diferente a lo que hoy prefiere; será ahí entonces donde habremos dejado de encajar. Saludos Ernesto.

Unknown dijo...

Quiénes se lo toman personal, aún no han entendido el objetivo de la entrada. Bien Jugado.