domingo, 3 de febrero de 2013

PROFESIONALES

Este fin de semana tuvimos un mega evento por estos lares. Un acontecimiento de aquellos que juntan tantas cámaras y camarógrafos que los clicks suenan como si fuesen bocinas de autos en plena hora pesada de tráfico vehicular. La manada de medios colmó la playa y los artefactos que vi en las manos de cada uno hicieron orgasmar mi pequeño corazoncito tecnológico. Era claro entonces que hubieron equipos, lo que me pregunto es si los operadores de toda la parafernalia audiovisual realmente estaban a la par de los nombres de sus artefactos.

Yo siempre he pensado que un profesional no es aquel que sabe, sino el que siempre tiene el estómago resonando de hambre de aprender más. A diferencia de muchos de los que estuvieron en la playa, yo pasé por una formación académica que, en el papel, me certifica para desenvolverme en el medio en el que trabajo. Sin embargo, muchos de ellos tienen tanto tiempo haciendo fotos o grabando eventos que mi papel puede llegar a tomar cualidades de limpieza higiénica. Yo acepto cuando veo gente de peso en mi campo, pero también  me asombro al ver que pueden cometer errores tan simples que ponen su profesionalismo sobre la cuerda floja.

Los errores los cometen todos, ese no es el tema. Lo que quiero expresar es lo que saltó a mi análisis luego de intentar dar una mano a un par de tarados que por ahí andaban. En el mundo del video, la realización del balance en blanco es uno de los pasos iniciales más importantes que uno debe tener en cuenta. Para los que no están familiarizados con el tema, hacer un balance en blanco es decirle a la cámara cuál es el tono que debe considerar como blanco, de acuerdo a las condiciones de luz en las que uno se encuentra. La luz puede tener un tono amarillo muy fuerte, pero si uno hace el balance en blanco los colores de la cámara se nivelan y todo adopta un aspecto más natural.

Yo estaba caminando por la playa, haciendo lo mío (tomando fotos de chicas en bikini y surfistas entrando o saliendo del mar); ya saben, lo de siempre. De pronto vi a un camarógrafo grabando a los tablistas sobre las olas. Su cámara, claramente, estaba fuera de balance. Me pareció importante comentárselo, ya que todas sus imágenes estaban con un tono azul un tanto desconcertante. He aquí el problema. Cuando alguien se "siente" muy profesional, con demasiado conocimiento; el que venga otro con una cámara un tanto más barata te hace sentir, automáticamente, que el tipo no sabe nada. Por eso, cuando me le acerqué al individuo, con la mejor onda del mundo, y le comenté que quizá tendría que revisar su balance en blanco, el hombre me miró, juzgó e ignoró.

En mi vida me he cruzado con profesionales dispuestos a conversar, a intercambiar información, a enseñar y aprender. He recibido consejos interesantes de tipos que, al mismo tiempo, se han dado un momento para escuchar algo que yo tenía que explicar. Estos son los que considero REALAMENTE dignos de considerar. Sin embargo, los que abundan son los pedantes que sienten que todo lo saben y que los consejos sólo se los pueden dar personas como George Lucas o Quentin Tarantino. Se sienten tan grandes que bloquean su capacidad de aprendizaje, asumiendo que porque tienen una cámara pesada, saben más.

No mucho después me crucé con un tipo que ya había prejuzgado, que consideré un estúpido con un lente, pero que luego decidí tratar de conocer un poco más. Resulta que tenía una cámara parecida a la mía y le traté de jalar la lengua a través de un par de comentarios referentes al trabajo con el material que teníamos en común. Él me ignoró y me hizo un comentario, sin mirarme, que sonaba a algo tipo "eso ya lo sé, es absurdo que me lo digas". La verdad es que no tenía ni idea de lo que yo le hablaba, pero le daba vergüenza  aceptarlo y escucharme sobre algo que le iba a interesar muchísimo. Su estupidez pesaba más que su humildad. Lo peor no fue darme cuenta que mi prejuicio había juzgado bien, sino que el espacio estaba lleno de gente igual.

Todos eran demasiado buenos, muy profesionales, llenos de conocimiento, extremadamente capaces; pero sólo dentro de sus cabezas. Yo vi a CASI TODOS los que grabaron con cámaras como la mía cometer un error imperdonable en medios de alta calidad. La verdad es que decidí no decir nada porque ya sabía cómo me iban a responder. Yo no soy mejor que nadie, pero sé que tengo que siempre escuchar, porque en cualquier momento pueden llegar a mí comentarios que me pueden resolver dudas que ni yo sé que tengo. Este fin de semana vi muchas cámaras, micrófonos, lentes, etc.; pero lo que vi poco fueron profesionales de verdad.

1 comentario:

Martin Castañeda dijo...

Man, la pedantería está en todos lados. Buen post!